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Por Richard Shaw

La lógica que se impone en la mente de los guatemaltecos bien intencionados es que si al presidente la va bien, que si el FCN hace un buen gobierno, que si Guatemala está bien, pues todos vamos a estar bien o tal vez, un poco mejor.

En la mente enferma y retorcida de los políticos corruptos, los deseos de ver fracasar a Jimmy Morales, son una especie de fantasía erótica, y es seguro que los poderes fácticos que se gozan en el caos institucional, se alegran al ver los errores de los funcionarios.

Muchos guatemaltecos le apostaron al cambio, le apostaron a crear un nuevo modelo de político. Las ilusiones y sueños de un nuevo amanecer democrático, se podían palpar en el aire. En los meses de noviembre, diciembre y principios de enero, se podía respirar por todos lados la esperanza ciudadana.

La llegada a la Presidencia de la República de un hombre trabajador, esforzado, amable, carismático y que no tenía cola machucada, alimentaba la esperanza de un gobierno diferente…                                                                                                          Las expectativas crecían día a día y, al hacerlo, subía el peligro del desencanto, de la “desilusión”.

Un amargo despertar

No hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión… y esa oportunidad la perdió Jimmy Morales al cometer su primer error como gobernante, cuando en contra de toda lógica jurídica y mediática se empeñó en mantener y defender el nombramiento de una contratista del estado como ministra de Comunicaciones… Ella, en lo personal, puede que sea una excelente persona, una profesional muy capaz y hasta puede ser la ministra ideal, pero si la ley prohíbe que un contratista llegue a esa posición, si además, luego se averigua que le debe dinero a la SAT. Y si se tienen suficientes elementos para dudar de su imparcialidad, ¿por qué aferrarse?, ¿por qué alimentar la suspicacia?, ¿por qué la arrogancia estúpida del presidente y de sus asesores al negarse a ver el craso error?…

Al final, el desgaste fue mayúsculo para el presidente y su débil gobierno, la ahora ex ministra Sherry Ordoñez tuvo que renunciar, ya cuando la opinión pública y los hechos doblegaron el capricho o compromiso del presidente Morales.

La señora Ordóñez y su efímero paso por el Ministerio de Comunicaciones, dejó muchas sospechas y dudas. ¿Qué firmó en su fugaz gestión?, ¿qué arregló?, ¿qué adelantó?, ¿qué escondió?, en fin… la malicia chapina se dio gusto con ese inicio de gobierno tan torpe.

A este error le han seguido otros, como los nombramientos en: CONJUVE, INGUAT, y MINEX o la opacidad en la negociación de su “nueva” vivienda presidencial, el hotel Adriátika.

La nueva auditoría social, empoderada por los eventos del 2015, y alimentada por los medios de comunicación, ha señalado cada metida de pata y cada día le reclaman al presidente Morales una gestión transparente. “Él prometió no ser ni corrupto ni ladrón”, decía una señora en el supermercado, y agregó: “mire pues, más de lo mismo, de plano ya recibió pisto para dejar a esa vieja allí y se olvidó de donde venía”. Un señor que cuida carros me dijo: “este salió más bruto que la Baldetti. Los del Patriota, por lo menos le dieron tushte a la mara y estos de entradita la están canturreando”.

La percepción es muy importante y hay que cuidarse de no hacer cosas buenas, que parezcan malas.  

En su afán de lograr un par de titulares, en su megalomanía fugaz y necesidad cachimbira de ser noticia luego de haber sido anónimos, los nuevos funcionarios se paran frente a las cámaras y hablan sin decir nada y con ello se exponen al escarnio público. Abraham Lincoln, dijo alguna vez: “Hay momentos en la vida de todo político, en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios” y eso es lo que deben aprender nuestros nuevos funcionarios.

 La crueldad de la redes…

Para Jimmy Morales y su equipo, las redes sociales, que un día eran su punto de apoyo, hoy son su calvario. Y es que a pesar de los muchos “jimmylievers” o fans, la popularidad de Jimmy cae vertiginosamente, con cada decisión y declaración torpe, con cada nombramiento sin mérito académico o de experiencia real.

Cuando hay líos familiares, no falta quien diga: “No hay peor cuña que la del mismo palo” y eso exactamente le pasa al presidente Morales, es su gente descontenta por que no agarró hueso, son sus “supuestos aliados electorales” los que al verse desplazados por los “nuevos amigos” de Jimmy, se desquitan filtrando, agrandando y serruchándole el piso a todo aquel que ponga en peligro su posibilidad de llegar a obtener un nombramiento.

Todo cambia y todo sigue igual, nuevas caras y mismas mañas, nuevos gatos y los mismos patrones…

Para que Jimmy Morales recupere su aureola de “líder del cambio”, debe ser audaz, independiente y veraz, tres cualidades que se pierden en el momento de negociar y aceptar en aras de la “gobernabilidad o la gobernanza”, el dormir empiernado con los enemigos de la democracia y el desarrollo.

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