Justicia o Legalidad

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“Los jueces no administran justicia, administran legalidad y, sobre su interpretación subjetiva de las leyes, redactan sus sentencias, muchas veces sabiendo que son injustas o como resultado de una prebenda, del miedo, de una presión mediática o política”.

Por Richard Shaw

En una entrevista parar VEA Canal, la Licenciada Raquel Blandón, dijo que: “La democracia es el imperio de los jueces”. Esta afirmación es aplicable a países con sistemas fuertes de justicia, con tradición jurídica independiente y que funcionan bajo el saludable principio de pesos y contrapesos. En la democracia más sólida del continente (EEUU), esta premisa es una fortaleza que le da seguridad y certeza a toda la sociedad.

 

Entre zozobra y miedo

En Guatemala, estamos en medio de una tormenta política que no se detiene. Los eventos del 2015 marcaron la historia de una nueva forma de hacer política y hoy, en contra de los más profundos nacionalismos, vemos que una “Comisión Internacional” (CICIG), ha cambiado la cara del país, descubriendo estructuras que se pensaban intocables y que funcionaban en total impunidad.

Es cierto que los logros de la CICIG y el Ministerio Público, son innegables y que sin esa mancuerna perfectamente articulada, muchos corruptos estarían libres y burlando la ley. Sin embargo, es preocupante notar que sobre la “legalidad” se imponen prioridades políticas.

No me puedo ni imaginar la tarea titánica que tiene el comisionado Iván Velázquez, quien cosecha admiradores y detractores a todo nivel. Me aterra pensar en la presión que ejercen sobre él y sus colaboradores los poderes fácticos que han tenido secuestrado al país y que hoy se sienten amenazados.

Yo me sumo a los miles que quisieran una Guatemala socialmente justa, políticamente libre y económicamente independiente, con justicia pronta y aplicada sin sesgo político, sin embargo, me duele aceptar que para lograr ese ideal de país, necesitamos una cirugía total de nuestro sistema político y que nuestra clase política y cúpula empresarial han demostrado que carecen de los valores y la visión suficiente para sacar de la miseria a los guatemaltecos.

La culpa de nuestra tragedia no solo la tienen los grandes titiriteros del país, que se esconden detrás del poder que les otorga su inmenso capital. Esa culpa la compartimos todos los guatemaltecos y en mayor medida, los cómplices serviles (jueces, fiscales, banqueros, comunicadores etc.), que hacen posible este pantano de miseria.

Las fallas en el debido proceso

Debo confesar que me da miedo ver cómo, en aras de la lucha en contra de la corrupción, se ha violado el debido proceso, y se han emitido fallos que responden más al temor que a la legalidad y qué decir de la justicia.

Navegando en la redes, me encontré con un artículo redactado por el periodista José Manuel  Vázquez Pazó  y publicado en el diario digital “La Vanguardia”, que aborda este tema de la Legalidad vrs. la Justicia y que inicia con una pregunta: ¿Cuántas sentencias se ajustan a derecho pero son injustas?”
Vázquez Pazó dice que: “La legalidad y las leyes son hechas y redactadas con la cabeza por personas que, creyéndose dioses, están por encima del bien y del mal. Así, defienden y mantienen los privilegios del capital y de los ricos sobre los pobres, siendo cambiadas y manipuladas por los gobernantes a su antojo y conveniencia. Una burla a la sociedad. Los hechos lo demuestran: con tiempo y dinero, lo ilegal se vuelve legal.

La justicia brota del corazón de los hombres honrados, ni se compra ni se vende, no tiene artículos y no necesita de libros ni juristas. La justicia está en tu corazón: Lo que no quieras para ti, no lo quieras para los demás”. Así de sencilla es la justicia y todo lo demás es pura comedia. No pretendan llamarle justicia a lo que es solamente legalidad”, termina diciendo Vázquez.

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