Estamos curtidos de malas noticias, nada nos sorprende, nada nos importa, el corazón del pueblo perdió su capacidad de asombro é indignación… El gobierno nos distrae fabricando noticias, creando villanos, alabando santos y mientras tanto vivimos detrás de las cortinas de humo, vivimos con humo en los ojos.

Por Richard Shaw

Desde los primeros días del 2020, vimos cómo  la coyuntura mundial generaba  nuevas agendas informativas con eventos sorprendentes. Hoy vamos a analizar la técnica de la manipulación de masas que ha sido la mejor herramienta de las elites  para distraer la atención, de los hechos y agendas ocultas que se manejan con un bajo perfil.

Gana pierde y pierde gana

El gobierno  ha enfrentado la pandemia con propuestas poco viables y las empuja con fuerza, a sabiendas de que si no se logran implementar, pero por lo menos el efecto de distracción es suficiente ganancia y esto le da un  espacio de maniobra para evitar los análisis serios sobre el desempeño del nuevo gobierno, sus negocios y la falta de transparencia.

El gobierno de Alejandro Guiammattei recibe la crisis de la pandemia mundial como una oportunidad de financiarse, de recuperar terreno político perdió y de distraer a la población. Ahora ha lanzado otro globo mediatico y es el mismo que se elevado anteriormente y se trata de la muy cacareada reforma constitucional.

En mis cátedras universitarias de  periodismo y de imagen pública, en las conversaciones de barrio y en las redes sociales, he podido  comprobar que ya estamos curtidos de malas noticias, estamos en un estado catatónico de “que-me-importa”, (quemeimportismo),  las esperanzas de un mejor país han sido asesinadas por el veneno  que a diario nos inyectan  los medios  de comunicación, que a su vez son nutridos por las mentes maquiavélicas del Estado, las ONGs y los chicos malos del crimen organizado.

Todo es una distracción

“Nos exponemos al autoengaño, y formas de persuasión que no podemos verificar” Todo es con base en la distracción. Mientras tanto, debajo de la mesa se cocinan negocios como: las compras sobrevaloradas, el fraccionamiento de facturas, el tráfico de influencias, como las mega construcciones, las licencias mineras  y hasta la posible privatización del aeropuerto. No nos damos cuenta de nada. Lo peor de todo es que toda esta desinformación nos hace olvidar las verdaderas amenazas, como la mortalidad infantil, los casos de corrupción de los grandes empresarios, los fracasos del gobierno y mil cosas más que pueden estar pasando o dejando de pasar, pero que entre tanta manipulación no saltan a los titulares.

Vieja maña bien aplicada

La primera ley de la manipulación de las masas nos enseña que la distracción es básica para la gobernabilidad. En los medios políticos eso se conoce como: “tirar un globito” y en eso  los chicos del gobierno y sus asesores extranjeros entrenados en operaciones psicológicas son expertos en esos temas, lo cual ellos mismos aceptaron en un video que circulo profusamente en las redes sociales.

Según el reconocido filosofo y lingüista Noam Chomsky, “el elemento primordial del control social consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para mantener la atención del público distraída y lejos de los verdaderos problemas sociales, pues es cautivada por problemas sin importancia real; y así se logra  mantener al público ocupado sin tiempo para pensar”.

Mientras el país se desangra por el hambre, la corrupción y la violencia, las autoridades no avanzan en materia de seguridad, salud y educación, el gobierno y entidades

Los circos bien montados en el Gobierno

Nos enredan en propuestas inviables como la de tren rápido, el corredor inter oceánico, la carretera al atlántico y las reformas constituciones,  es decir proyectos faraónicos o políticamente conflictivos que solo levantan escamas y generan anticuerpos en muchos sectores. Estas propuestas son elevadas a la opinión pública a sabiendas de que su realización es casi imposible, tal como lo fueron la reforma constitucional o la legalización de las drogas en gobiernos anteriores.

Parálisis administrativa

El gobierno de Alejandro Giammattei, ha logrado un buen grado de aceptación por su capacidad de enfrentar la crisis del COVID-19, sin embargo la burocracia enquistada en lo más profundo del gobierno se ha empecinado en sabotear los procesos administrativos creando una parálisis administrativa que causa una profunda sospecha.

La escases de cuadros capacitados en el equipo de Guiammattei en los temas administrativos del estado debilita el desempeño de la actual administración generando una dependencia maligna en los funcionarios heredados de otras administraciones que además de conocimiento están infectados con el cáncer de la corrupción y el clientelismo.

El espíritu sindicalista que busca el bienestar de los trabajadores se ve empañado por la avaricia de algunos dirigentes que se corrompieron y que ahora le dan una mala imagen al sindicalismo combativo y honesto que logro en su momento beneficios para los trabajadores.

La pobreza y la crisis no es un buen negocio.

A pesar de algunos “malos guatemaltecos” se lucren en  medio de una crisis sanitaria y que vean en la pandemia un cofre del tesoro, el KARMA o el bumerang del destino les regresara violentamente en la cara pues si no logramos salir adelante como país y como sociedad las expectativas son bastante oscuras.

Un pueblo con humo en sus ojos…

Estamos  impotentes frente a mercenarios de la comunicación y de la política corrupta que con habilidad aturden el entendimiento de las masas, somos un pueblo ciego, un pueblo que se distrae con una mosca, que ve  solamente el árbol que tiene enfrente y pierde la perspectiva de todo el bosque, un pueblo manipulado que vive con humo en sus ojos.

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